domingo, 28 de septiembre de 2008


a mi abuelo: por sus 94 años de luz verdadera.


El mundo

............... Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia,
pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la
vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso . reveló -. Un montón de gente, un mar de
fueguitos.


Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay
dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de
todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del
viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos
fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la
vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y
quien se acerca, se enciende.



Eduardo Galeano. El libro de los abrazos

domingo, 21 de septiembre de 2008

sin fin

El frío
taladra los techos

La calle muda salpica
los sinsabores
............de este día cualquiera

Y un reloj se detiene
............justo en la hora de su viudez


Solo
............con sus pies mojados
............su esqueleto quebrado
............y una vez más
………………........ .se aleja

Su sangre coagulada
una cama de hospital
...........vuelven sin permiso
...........siempre

y en una estación
sus ojos trasparentes
--------------------la buscan
...................................la esperan

sábado, 17 de mayo de 2008

Positiva-mente

















(Si)
Dulce y amargo es el sabor
color azúcar negra la distancia

El sol que ilumina la vereda
me sugiere tu figura
.......................de agua estancada

Salvaje la vida
. ................ ...que se mete con la mía
. ................... que me juega una mala pasada

Salvaje la vida
. ....................que estrangula la ilusión
. ....................de una mañana adormecida
. ....................el despertar con tus ojos
. ....................y mis ojos borrados

La memoria se ciega
. ....................busca tu color
..................... rojo de desolación
......................plata de olvido



(Si)
el poeta dio vuelta la página
subraya al pie mi nombre

. ...................Ahora soy en vida.

sábado, 3 de mayo de 2008

otra muerte, otra vida





Cuando todo se aquiete
y sienta tu soplo
tendré cuidado de no despertar.
Guardaré como tesoro
el aroma fresco de tu aliento
que alimenta mi esperanza
de tragedia griega.
Una tenue blancura
cubrirá mi rostro
Las heridas cicatrizadas
por un tiempo de rencores,
se fundirán nuevamente
sobre tierra húmeda,
y con la inocencia de un capullo
renacerá la vida.

nocturno

… en el humo
apago un poco de mi vida
quemo un poco de la ansiedad
que recorre mis venas.

Vuelvo sobre mis pasos
pesados, cansados
que dibujan sobre el camino
lagrimas
que mojan la tierra,
reseca por el sol
que resquebrajan la aridez
sobre huellas de sal

…el futuro
enceguece mis ojos
brillante como la luz de tu recuerdo.

Giro bruscamente y caigo
sin encontrar el equilibrio
de mi mente ciega y oscura
que no encuentra consuelo
en esta triste melodía
que aturde mis oídos

Y enloquece mi alma.

sábado, 19 de abril de 2008

los cobardes

Rocco no podía negarse, lo tenía bien claro. Ser el elegido significaba que El Viejo confiaba plenamente en él. Demostraba superioridad ante los demás y le daba la certeza de que pronto se convertiría en el jefe de todos. El Viejo, le ordenó entregar un maletín. Le dijo que tuviera suma cautela y discreción. No podía fallar porque entonces los “otros” tomarían venganza por su falta.
Rocco soñaba con todo lo que había dejado a un costado en su vida, por hacer caso a su ambición y egoísmo. Pero era tarde para arrepentimientos. Fue la elección que hizo cuando apenas era un chico piojoso de la calle, y no podía volverse atrás.
El Viejo le entregó el maletín, y ante la mirada envidiosa del resto del grupo, le dio un beso en la frente. Había llegado el momento: demostrar cuánto valía, cuánto podía. Ese era el precio que debía pagar por su ascenso; ésta era la forma para demostrar su lealtad y gratitud.

Tomó la ruta y se dirigió al sur. Cuando el cansancio empezó a dominar sus movimientos, decidió parar un rato. Llegó a un pueblo, desierto, con aroma a caballos y a pan recién horneado. Entró a un pequeño almacén, pidió algo para tomar. Sus manos temblaban y los cigarros se hacían humo uno tras otro.
Media hora después, sobre la calle estacionó otro auto. Sorprendido vio bajar a Santino, uno de sus colegas. Santino traía un mensaje de El Viejo. Le dijo que no entregara el maletín hasta pasada la medianoche. Nada más. Y se fue. Rocco se preguntaba una y otra vez, por qué había cambiado su decisión, si en principio debía entregar la carga lo antes posible, porque quemaba en las manos de cualquiera, como un hierro candente a punto de marcar el ganado. Pero hizo caso. Espero y cerca de la medianoche fue a encontrarse con Don Carlos, el matón al que debía entregarle el maletín.

Rocco llega al lugar de la entrega, da un silbido de aviso y susurra ásperamente: -¿Don Carlos?
Pero nadie aparece. De repente una luz alumbra desde atrás. Gira sobre sí mismo y ve el cuerpo de Don Carlos ensangrentado, en el suelo, con los ojos desorbitados. Sube la mirada y ahí está Santino, con una sonrisa burlona, apuntándole con su arma.
-¡Qué hacés!, lo increpa Rocco.
- Lo que debería haber hecho hace tiempo, responde el traidor.

Rocco intenta sacar su pistola pero Santino dispara primero y lo hiere en la rodilla. Rocco cae y sin suplicar lo mira fijamente. Jamás dejaría su orgullo, y menos en un momento semejante.
De pronto, una voz de parlante les grita
-¡Alto, policía!
Santino intenta disparar a la nada pero una balacera hace impacto en su pecho. Cae. Al costado Rocco arrebata el arma, apunta sobre su propia sien y dispara.

Pato

domingo, 27 de enero de 2008

inmaterial

Cómo podría dejar de estar parado, si hacía tanto tiempo que había perdido todas sus esperanzas… Ahora como siempre, quiere que se muevan sus piernas, pero no. Echan raíces aun más profundas.
Cada tanto abre sus ojos y suelta un quejido. El deseo de despegar lo ahonda cada vez más en ese pedazo de tierra, por eso trata de no desear, pero es casi imposible.
Tiene dos monedas en cada mano. Cada una debe ser utilizada para algo muy especial, pero lo especial no aparece. Lo único que aparece es su deseo de moverse en pasos, pero para ésto no pueden usarse.
Cerca suyo, una bailarina gira al ritmo de un tambor. Sus zapatillas ya no tienen suelas. Ella gira sin rostro, sin odio. Él estira su mano, y le alcanza una moneda. La bailarina ríe a carcajadas. Él vuelve a cerrar sus ojos, mientras ella escapa vestida de verde y azul. La piel de él empieza a resquebrajarse, sus llagas se llenan de cal y cemento. Cuando suelta sus seis monedas, (si seis; dos en cada mano) se desvanece y cae de rodillas sobre la piedra. Sus dedos flacos, sus uñas sucias, y el charco de sangre a su alrededor, cuajan el corazón de la tierra. Entonces un cuervo gigante se posa sobre su pecho; lo observa fijamente; y se traga sus monedas.

Pato

sábado, 19 de enero de 2008

piedad

Un hombre sentado. Ojos negros, arriba y abajo empestañados de verde. Un número rojo en el techo. Miles. Baldosas mojadas, y migas de pan en el suelo. Palomas engullen con sal la carne molida. Y el hombre ahuyenta con sus venas los buitres a su alrededor.
El viento vuela papeles, y estampa en su frente el cartel de “se necesita empleado”. Una mujer de faldas cortas se arroja sobre el papel, lo muerde, lo masca, y lo escupe sobre el rostro del hombre. Él sonríe, luego llora. La mujer se acerca y toma su mano. Se miran, se sueltan. El hombre camina. Se asoma a la ventana. Cierra los ojos y reza. Camina. Se cae. Vuelve a caminar. Las paredes se vuelven violetas y su paso sigue el compás de la música.
Un viejo, con ropas andrajosas, le pide una limosna. El hombre lo ve con indeferencia, y saca de su bolsillo una miga de pan, la deposita en la mano sucia y ajada del viejo. Cae otra miga sobre su zapato, el hombre la recoge y guarda nuevamente en su bolsillo. Hace una mueca y sigue.
Un grito lo hace girar. Saca su puñal. Toma una pastilla, dos o tres. La enfermera lo llama, se aproxima a él y le arroja un manojo de garrapatas. Se prenden en su cuello. Desesperado intenta quitárselas, se tira al suelo y comienza a morir lentamente. En eso, el viejo aparece y lo mira indiferente. Con el último aliento, el hombre le pide que lo salve. El viejo saca de su bolsillo un puñado de tierra, se lo arroja y desaparece.

martes, 27 de noviembre de 2007

Hoy alguien abrió el cajón
donde me escondo hace días.
Primero la luz me encegueció.
Luego de a poco,
pude distinguir la figura de un árbol
cerca de mi balcón
(sus hojas nuevas anticipan la primavera)
Se reflejan las nubes en mi corazón
que amenazan un diluvio de sal.
Palomas batiéndose
con todas sus fuerzas,
y en un aeroplano descansan
una y otra vez,
una y otra vez.
Los ruidos de bocinas me aturden
y todo alrededor me estremece.
Cuando muevo mis piernas para acercarme al sol,
siento cada músculo,
encuentro la sangre que me compone.
Cerca de mí, el agua que está
para apagar el sollozo de mi garganta.
Y una pequeña
pero no por eso minúscula,
sensación de alivio

porque hoy pude ver la luz después de tanto encierro.

...

sábado, 24 de noviembre de 2007

...

Enloquecemos
por nuestras frustraciones.
Enloquecemos
por nuestros desalientos.
Enloquecemos
por un amor imposible.
Perdón,
por perturbar tu intranquilidad
inconsciente y efímera.
Mejor soñemos,
es más fácil sobrevivir
si te amo.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Margarita, tia de Maró

“Esa muchacha. Recuerdo el día que nació. Era domingo (creo). Parecía un animalito, peluda, de ojos saltones, llorona. Insoportable.
A medida que crecía, se incrementaba su falta de adaptación. Tal vez, como presagio de lo que iba a venir…
María Rosa es rebelde, caprichosa, igual que su madre. La verdad que no sé que vió mi hermano en María de los Milagros. Quizá, el hecho de ser tan distintos fue lo que le atrajo, aunque es raro que todavía no se hayan divorciado.
En fin…, María Rosa hizo lo que quiso. Primero, dejar de estudiar Derecho. Una carrera con futuro y prestigio. Después, desaprovechar la propuesta de casamiento de Ignacio Díaz Vélez. Bueno, aunque se decía que era gay, la verdad no sé como pudo negarse. Ignacio Díaz Vélez, es un muchacho de una de las mejores familias de Buenos Aires. Y por último el colmo: se hace pasar por artista. ¡Lo que realmente es: ser una hippie que se aprovecha de la fortuna, que supo mantener y cuidar mi queridísimo hermano! Y que a demás, tanto esfuerzo le costo a papá. Ahora esta mocosa malcriada quiere despilfarrar todo ese dinero. ¡Habrase visto!
Cuando tenía 15 años, la encontraron ebria, tirada en un parque con un grupete de amigos, tan insolentes y bárbaros como ella. Fueron llevados a la comisaría. ¡Imaginate! Una vergüenza ensuciar así nuestro apellido.
Dice que es artista ¡que desfachatez! Yo entiendo mucho de arte. Una vez fui a Paris, y en una exposición había cuadros de Miró y Picasso. Cuando visité New York fui a una galería y conocí personalmente las obras de Van Gogh y Dalí.
Sinceramente, pienso que lo que hace María Rosa, es pornografía pura.”

Pato

colabora con la biografía no autorizada de la consagrada artista plástica, contada por los protagonistas de su historia. grupo cruzagramas.